El Caso Anthropic avanza: Juez Alsup aprueba preliminarmente el acuerdo de 1,500 millones por Derechos de Autor

El juez federal William Alsup otorga aprobación preliminar al acuerdo de 1,500 millones de dólares, consolidando el mayor asentamiento por derechos de autor en la historia de Estados Unidos.

Más cerca del veredicto final: se concreta el acuerdo histórico

El pasado jueves 25 de septiembre de 2025, el juez federal William Alsup del Distrito Norte de California otorgó finalmente la aprobación preliminar al controvertido acuerdo de 1,500 millones de dólares entre Anthropic y los autores demandantes en el caso Bartz v. Anthropic. Esta decisión marca un punto de inflexión definitivo en una saga legal que, como hemos venido documentando en artículos anteriores, ha redefinido los límites entre la innovación tecnológica y los derechos de autor en la era de la inteligencia artificial.

Como recordarán quienes han seguido nuestro análisis de este caso emblemático, el camino hasta este momento ha estado plagado de tensiones jurídicas, decisiones mixtas y un escrutinio judicial sin precedentes que finalmente culmina en lo que constituye el mayor acuerdo por derechos de autor en la historia estadounidense.

El arduo proceso de aprobación: un Juez cauteloso

La aprobación no llegó sin obstáculos. El Juez Alsup, conocido por su rigor y atención al detalle, había expresado serias reservas sobre el acuerdo inicial a principios de septiembre, llegando a decir que se sentía “engañado” y preocupado por que los abogados de la clase estuvieran forjando un acuerdo “a espaldas” que sería impuesto “por la garganta a los autores”.

Durante la audiencia del 8 de septiembre, Alsup había rechazado la aprobación preliminar, calificando el acuerdo como “muy lejos de estar completo” y expresando su inquietud sobre los “colgados” que podrían aprovecharse de semejante cantidad de dinero en juego. Sus preocupaciones se centraron en tres aspectos fundamentales:

  1. El proceso de notificación a los miembros de la clase
  2. La transparencia en la distribución de fondos
  3. La protección de los autores menos conocidos

Sin embargo, tras semanas de “rigurosa evaluación y revisión”, según el comunicado oficial, el magistrado finalmente expresó su satisfacción con las mejoras introducidas por las partes. “Tenemos algunos de los mejores abogados de América en este tribunal ahora mismo y creo que pueden hacerlo”, declaró Alsup durante la audiencia del jueves.

Los términos del acuerdo: más allá de los números

El acuerdo, cuya magnitud de 1,500 millones de dólares ya había captado la atención mundial, establece compensaciones de aproximadamente 3,000 dólares por cada una de las aproximadamente 500,000 obras identificadas como parte de la clase certificada. Esta cifra representa cuatro veces el monto mínimo de daños estatutarios (750 dólares) y quince veces lo que los demandantes habrían obtenido si Anthropic hubiera prevalecido con su defensa de infracción inocente.

Alcance y limitaciones del acuerdo

Es crucial entender que este acuerdo tiene un alcance específicamente delimitado:

  • Cobertura temporal: Solo abarca las infracciones pasadas relacionadas con la adquisición, retención y uso de obras hasta el 25 de agosto de 2025
  • Exclusiones importantes: No cubre reclamaciones futuras, obras no identificadas en la lista final, ni responsabilidades basadas en las salidas (outputs) de los modelos de IA
  • Obligación de destrucción: Anthropic debe destruir las dos bibliotecas que supuestamente contienen las obras pirateadas y cualquier copia derivada dentro de los 30 días posteriores a la sentencia final

Para comprender la importancia de esta aprobación preliminar, es esencial recordar la decisión bifurcada que el juez Alsup emitió en junio de 2025, y que analizamos detalladamente en nuestros artículos previos sobre este caso.

En aquella resolución histórica, Alsup estableció una distinción fundamental que ha marcado toda la negociación posterior:

  • Fair Use para entrenamiento: El uso de libros legalmente adquiridos para entrenar modelos de IA constituía un uso legítimo bajo la doctrina del fair use, por ser “extremadamente transformativo”
  • Piratería no protegida: El uso de millones de libros pirateados descargados de sitios como Library Genesis y Pirate Library Mirror no estaba protegido por fair use y constituía infracción

Esta decisión mixta, como explicamos en su momento, dejó a Anthropic en una posición precaria: mientras que su práctica de entrenamiento era legal, enfrentaba daños potenciales de hasta 1 billón de dólares por los más de 7 millones de copias pirateadas utilizadas.

Implicaciones para la industria de la IA

La aprobación preliminar de este acuerdo envía señales claras a toda la industria tecnológica. Como declaró Maria Pallante, presidenta y CEO de la Asociación de Editores Americanos:

“Anthropic no es un caso especial cuando se trata de infracción. Todos los demás desarrolladores importantes de IA han entrenado sus modelos a costa de autores y editores, y muchos han obtenido esas obras de los sitios infractores más notorios del mundo.”

Esta declaración subraya que otros gigantes tecnológicos como OpenAI, Microsoft y Meta podrían enfrentar presiones similares para llegar a acuerdos comparables.

Un Precedente para futuros litigios

El acuerdo establece un precedente importante en varios aspectos:

  1. Valoración del contenido: Los 3,000 dólares por obra establecen un punto de referencia para futuras negociaciones
  2. Diferenciación por método de adquisición: Refuerza la distinción entre contenido legalmente adquirido y material pirateado
  3. Responsabilidad corporativa: Demuestra que las empresas de IA pueden ser responsabilizadas por sus prácticas de recopilación de datos

La respuesta de las partes

Anthropic, a través de su asesora jurídica adjunta Aparna Sridhar, expresó su satisfacción con la decisión: “Esto simplemente resuelve reclamaciones específicas sobre cómo se obtuvieron ciertos materiales”. La empresa puede ahora “enfocarse en desarrollar sistemas de IA seguros que ayuden a las personas y organizaciones a ampliar sus capacidades”.

Los demandantes, por su parte, celebraron la decisión como una victoria para los derechos de autor. Andrea Bartz, una de las autoras demandantes principales, declaró en una declaración judicial que “juntos, autores y editores están enviando un mensaje a las empresas de IA: no están por encima de la ley, y nuestra propiedad intelectual no es suya para tomar”.

El proceso hacia la aprobación final

La aprobación preliminar es solo el primer paso en un proceso que aún debe culminar con la aprobación final. Los próximos pasos incluyen:

  1. Notificación a los miembros de la clase: Se espera que todos los miembros elegibles reciban notificación formal este otoño
  2. Proceso de reclamaciones: Se establecerá una base de datos searchable donde autores y editores podrán verificar si sus obras están incluidas
  3. Período de objeción: Los miembros de la clase tendrán oportunidad de objetar el acuerdo o optar por salir del mismo
  4. Audiencia de aprobación final: El juez Alsup tomará la decisión definitiva una vez completado el proceso de notificación

Reflexiones finales: un equilibrio complejo

Este acuerdo representa un momento definitorio en la evolución de las relaciones entre la tecnología de IA y los derechos de propiedad intelectual. Como hemos documentado a lo largo de esta saga legal, el caso Bartz v. Anthropic ha navegado entre la necesidad de proteger los derechos de los creadores y el imperativo de permitir la innovación tecnológica.

La aprobación preliminar del juez Alsup, después de semanas de escrutinio riguroso, valida tanto la magnitud del acuerdo como los mecanismos establecidos para su implementación. Sin embargo, también establece un precedente que podría tener ramificaciones de largo alcance para toda la industria de la IA.

Mientras esperamos la aprobación final y observamos cómo otros casos similares se desarrollan en los tribunales, una cosa es clara: el paisaje legal que gobierna la intersección entre IA y derechos de autor ha cambiado permanentemente. Los días en que las empresas tecnológicas podían operar bajo la premisa de que “todo en internet es gratuito” han llegado a su fin.

Este caso, desde su inicio hasta esta aprobación preliminar, marca no solo una victoria financiera para los autores afectados, sino un reconocimiento judicial de que en la era de la IA, los derechos de propiedad intelectual siguen siendo fundamentales y merecen protección robusta.