La ofensiva global por los rodajes: cómo los competidores de España suben la apuesta

Recientemente nos hicimos eco del informe de PROFIN que alertaba sobre el descenso en los rodajes extranjeros en España, tanto en su número como en el gasto.  Uno de los motivos que se apuntan para este descenso es la competencia feroz y en plena ebullición. Hoy vamos ha hacer un breve repaso de  algunos incentivos a la producción a nivel global, y cómo numerosas jurisdicciones, desde estados de EE. UU. hasta países europeos y asiáticos, están reforzando agresivamente sus ofertas para atraer rodajes, lo que eleva la presión sobre el modelo español.

.Estados Unidos: una carrera por aumentar los fondos

La competencia no solo proviene de otros países, sino de una intensa carrera dentro de Estados Unidos, donde los estados proponen aumentos masivos en sus fondos.

  • California: La propuesta de presupuesto del gobernador Gavin Newsom busca más que duplicar el límite anual del programa de créditos fiscales, pasando de 330 a 750 millones de dólares. Además, se exploran mejoras como elevar el porcentaje al 30% y ampliar la elegibilidad.
  • Montana: Ha propuesto un incremento drástico en su límite anual de créditos fiscales, pasando de 12 millones a 350 millones de dólares, con el objetivo de impulsar su creciente industria cinematográfica.
  • Nueva York: El presupuesto ejecutivo propone eliminar la estructura de pagos por niveles (un sistema similar al doble tramo español) y extender el programa hasta 2036, además de crear nuevos créditos específicos para producciones independientes.
  • Texas: Se ha presentado una propuesta legislativa para inyectar 498 millones de dólares en su programa de incentivos, combinando subvenciones y nuevos créditos fiscales.

Europa y Reino Unido: refuerzo estratégico

Los competidores directos de España en Europa no se quedan atrás y consolidan sus posiciones con medidas estratégicas y de largo alcance.

  • Reino Unido: El gobierno ha implementado una desgravación del 40% en las tasas comerciales para los estudios cinematográficos durante los próximos nueve años. Adicionalmente, ha aumentado la desgravación fiscal para gastos en efectos visuales (VFX) y ha invertido 60 millones de libras adicionales para impulsar el crecimiento de las empresas creativas.
  • Grecia: Ha relanzado su incentivo de cash rebate del 40% con un presupuesto de 105 millones de euros para 2025.
  • Alemania: Ha extendido sus principales programas de incentivos y ha aumentado los rebates al 30%.
  • Francia: En un movimiento que denota la importancia estratégica del sector, los recortes presupuestarios del gobierno han dejado intactas las subvenciones al cine y los tax rebates para producciones internacionales, que se mantienen en un 30%, pudiendo alcanzar el 40% si el gasto en VFX supera los 2 millones de euros.

Nuevos actores y tendencias globales

La carrera por atraer producciones es un fenómeno mundial, con países de distintas regiones mejorando sus ofertas de manera significativa.

  • Abu Dhabi: Ha elevado su rebate hasta un 50% del gasto de producción cualificado, posicionándose como un destino extremadamente atractivo.
  • Tailandia: Tras el éxito de producciones como The White Lotus, ha propuesto aumentar su rebate del 20% al 30%.

Esta ofensiva global pone de manifiesto uno de los problemas del actual modelo español. Mientras que un 30% inicial puede parecer competitivo, su aplicación se limita únicamente al primer millón de euros de gasto. La posterior caída al 25% para el resto de la inversión es lo que sitúa a España en clara desventaja frente a un rebate plano y sostenido del 40% en Grecia, un 30% en Alemania o incluso un potencial 50% en Abu Dhabi. La oferta española pierde atractivo de forma relevante a medida que aumenta el presupuesto del proyecto, resultando insuficiente para competir por las superproducciones que generan mayor impacto económico.

En definitiva, el escenario global muestra una tendencia clara: globalmente no solo se mantienen sus incentivos, sino que se aumentan, se simplifican y se dotan de mayor financiación. Esta realidad subraya la urgencia de que España actualice su propio marco fiscal para no perder relevancia en un mercado cada vez más competitivo.