No trabajamos para todo el mundo. Trabajamos para estos sectores.
Industria audiovisual, artes escénicas, creadores, software, plataformas digitales y startups tecnológicas. Los seis territorios donde nuestro conocimiento marca la diferencia.
Punto de partida
En otras páginas hemos explicado cómo trabajamos. Aquí explicamos con quién.
No organizamos nuestra práctica por tamaño de cliente ni por volumen de facturación. La organizamos por sector, porque es ahí donde se concentra nuestro conocimiento real. Un abogado que conoce el sector audiovisual resuelve en una conversación lo que un generalista necesita dos reuniones para entender. Un despacho que trabaja habitualmente con software sabe identificar dónde está el activo antes de empezar a protegerlo.
Los sectores
Seis territorios donde trabajamos a diario.
Industria audiovisual
Productoras de cine, televisión, documental, publicidad y contenido digital. Plataformas de streaming, distribuidoras, canales. El área incluye estructuración jurídica de producciones, contratos con talento, financiación a través de AIEs e incentivos fiscales (artículos 36.1 y 36.2 LIS), licencias de explotación, coproducciones internacionales y defensa frente a usos no autorizados.
Artes escénicas y música en vivo
Compañías de teatro, danza y circo. Promotores de conciertos y festivales. Representantes de artistas. Salas y espacios. El trabajo pasa por contratos de actuación y gira, derechos de imagen, negociaciones con plataformas de ticketing, acuerdos de patrocinio, cesiones de repertorio y resolución de conflictos con entidades de gestión colectiva.
Creadores e industrias de la creación
Artistas visuales, músicos, escritores, fotógrafos, diseñadores, ilustradores, coreógrafos, cineastas independientes y creadores de contenido digital. Personas con obra propia y una carrera profesional que proteger. Trabajamos la gestión integral del activo creativo: registro, contratos con plataformas y promotores, licencias, royalties, derechos de imagen, residencia fiscal y defensa frente al uso no autorizado — especialmente en el nuevo escenario de la IA generativa.
Software y producto digital
Empresas que desarrollan software, aplicaciones y productos digitales. Desde estudios independientes hasta equipos de producto consolidados. El trabajo incluye titularidad del código, licencias de open source, contratos de desarrollo, acuerdos SaaS, protección del know-how técnico, cumplimiento en materia de datos por diseño, términos de servicio y propiedad industrial sobre marca y diseño.
Plataformas y contenido digital
Plataformas de contenido, marketplaces, redes sociales especializadas, medios digitales, creadores con audiencia consolidada, agencias de representación y empresas de media. El cruce clave: cumplimiento del Reglamento de Servicios Digitales (DSA), políticas de moderación, términos de uso para usuarios, contratos con creadores, responsabilidad por contenidos de terceros y regulación publicitaria.
Startups tecnológicas
Fintech, healthtech, edtech, gaming, insurtech, proptech, SaaS B2B, y proyectos de innovación en cualquier vertical con componente tecnológico. Asesoramiento integral desde la constitución hasta las rondas de inversión: forma jurídica, pacto de socios, protección de activos intangibles, contratación comercial, cumplimiento regulatorio sectorial, incentivos a empleados (phantom shares, stock options), y preparación legal para due diligences.
El hilo común
Lo que tienen en común estos seis sectores.
Los seis sectores comparten un denominador que condiciona todo nuestro trabajo.
Activos intangibles como centro de valor
En todos estos sectores, lo que de verdad genera valor —la obra, el software, la marca, los datos, la comunidad— no ocupa espacio físico. Eso cambia las reglas. La protección, la explotación y la valoración de esos activos siguen una lógica distinta a la de los sectores tradicionales. Entender esa lógica es la condición previa para asesorar bien.
Tecnología, datos e IA como capa transversal
Ninguno de estos sectores puede asesorarse hoy sin entender cómo la tecnología, los datos personales y la inteligencia artificial intervienen en la cadena de valor. Una productora audiovisual se enfrenta a la misma pregunta sobre IA generativa que un artista visual. Una plataforma digital comparte desafíos regulatorios con una healthtech. Lo trabajamos como una capa transversal, no como un servicio especializado.
Relación directa con el negocio
En estos sectores, el Derecho no es un trámite: es parte del producto, parte del modelo de negocio, parte de la relación con el cliente final. Un contrato bien diseñado mejora la operativa. Una política de privacidad bien redactada aumenta la conversión. Una estructura societaria bien pensada facilita la inversión. Por eso aplicamos Derecho Proactivo y Legal Design — porque es lo que estos sectores necesitan para funcionar bien.
Si tu caso es otro
¿Y si no encajas en ninguno de estos sectores?
Es una posibilidad real, y lo decimos con la misma claridad con la que definimos nuestros sectores. Si tu negocio o tu proyecto no encaja en ninguno de estos seis territorios, probablemente no seamos el despacho adecuado para asesorarte de forma continuada. Pero eso no significa que no podamos mantener una primera conversación: a veces lo que parece fuera de foco lo está solo en la superficie, y el núcleo del asunto sí cae dentro de nuestra especialización. Y cuando realmente no encaja, lo decimos — y cuando es posible, te orientamos hacia quien sí puede servirte bien.
¿Trabajas en alguno de estos sectores?
Si tu proyecto está dentro de estos seis territorios, hablemos. Conocemos el terreno, entendemos los problemas recurrentes y sabemos dónde están las oportunidades que otros despachos no ven.
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